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piccolinoebianco

Despedida de soltera

Es el título de una película cuyo guión seguro que escribiré. Rosi me anima y yo, con la emoción, no sé por dónde empezar. ¡Hay tantos puntos de vista...! El de la novia, el de las amigas, el del "boys", el del taxista que lleva a la novia, las amigas y "el boys"... Bueno, también podría ser el punto de vista de Blancanieves, uno de los tres cerditos, la abeja Maya o el de Braveheart. ¿Por qué hay que disfrazar a los novios protagonistas de la noche de caperucita roja o Pete Sampras? (Por cierto, ¿caperucita roja tenía nombre de pila o era atea?) Sigo dándole vueltas al asunto y a ver si en otros artículos puedo contar algo más concreto.

Familia moderna

"Mama, el novio de papa me mira raro"

Palabras ilegales

Menuda decepción cuando he entrado en www.rae.es y veo que la palabra "pingoleta" no existe. ¡En mi familia llevamos usándola siglos! "El coche cayó por el terraplén y dio tres pingoletas" "¡qué pingoletas da el demonio de tu hermano en la cama" (estas frases son de mi abuela). Esto me lleva a pensar que pingoleta es una palabra ilegal puesto que no está registrada. Otra palabra ilegal, sin papeles, pero adaptada perfectamente a la convivencia y entender lingüístico es "pampaneo". Ejemplo de su trabajo lo encontramos al decir "este chico ha cogido un pampaneo que no me gusta nada", expresión de mi madre cuando alguien comienza a andar un camino que no es. Podríamos dejar de usarlas. Voltereta y rumbo pueden sustituirlas. Pero no sé, no tienen el mismo "regustillo".

Otras dos que no se deben olvidar (éstas sí están en el diccionario) son piscolabis y "en porretas". Según se nos mueren los abuelos en el pueblo, dejamos de oir hablar de que el cura invita a un piscolabis o que en la revista salen mujeres "en porreticas". Estoy pensando en inaugurar una sección recabando palabras de éstas. Si se os ocurren, apuntadlas.

Bienvenido

Saludos a abril, que ya viene, y a los que se queden leyendo este blog que acaba de salir. En piccolinoebianco contaré lo más interesante para mí, claro. Espero que para quien lo lea sea entretenido. Y si no, pues nada.